Recién llegado a Sicilia, en pleno mes de agosto, aproveché unas minivacaciones de 3 días para escaparme al norte, a recorrer un poco del territorio que baña el Mar Tirreno. El destino final era Cefalú, un pequeño pueblo costero muy turístico del que me habían hablado muy bien. Vaya por delante que, por entonces, no había pensado en abrir este blog, así que no tengo muchas fotografías propias, y algunas de las fotos expuestas en esta entrada son «prestadas».

Lo primero que llamó mi atención en este viaje fue la geografía tan escarpada de esta parte de la isla. Desde Catania, el Etna oculta la cordillera montañosa que se despliega por su ladera norte y que termina en el mismo mar. Y hay que reconocer que el trabajo de ingeniería y construcción hecho por los italianos en la autopista que une Palermo y Messina es meritorio. Es impresionante el número de túneles y viaductos que se atraviesan y la longitud de muchos de ellos.

Mapa con detalle de la cordillera norte de Sicilia

Como era verano, busqué alguna playa en el camino que mereciera la pena, aunque solo fuera para tomar un baño rápido y hacer parada y fonda. Elegí el pueblo de Patti para el viaje de ida y el de Tindari para el de vuelta. Era la forma más apropiada de conocer el Mar Tirreno, que baña la costa norte de la isla.

Marina di Patti

La verdad es que aunque el nombre cambie, el mar Tirreno sigue siendo el Mar Mediterráneo, y sus aguas tienen por tanto las mismas características. Si es cierto que en esta zona norte de la isla, las playas son de cantos rodados, de piedras pequeñas y no de arena. La ventaja de las playas de este tipo es la claridad del agua, y suelen tener una plataforma continental mucho más abrupta. Eso es lo que descubrimos en la Marina de Patti, un pueblo costero de veraneo, muy al estilo de los nuestros.

Otra panorámica de la Playa de Patti

Desde Catania, el viaje hasta Cefalú lleva algo más de dos horas en coche, lo suficiente como para recomendar hacer noche allí. Las dificultades para la reserva del alojamiento en Cefalú, así como el precio, ya me hizo ver lo muy turístico que era el destino. No tuvimos más remedio que alojarnos en un hotel algo distante al centro histórico, pero que aún nos permitía aparcar el coche y acercarnos andando.

Cefalú, desde el balcón de nuestro alojamiento

Y la verdad es que fue un acierto, puesto que moverse por Cefalú en coche en esa época del año es complicado, y conseguir aparcar es como si te tocara la lotería. Son calles estrechas, muchas de ellas peatonales o semipeatonales, en las que da gusto pasear y están inundadas de turistas. Ese es uno de los encantos de Cefalú, recorrer sus calles y plazas, sin un rumbo particular.

Una de las calles del centro histórico de Cefalú
Piazza Garibaldi, otro de los espacios abiertos de Cefalú, con sabor típico italiano

No obstante, está claro que todos buscamos el atractivo principal del pueblo, que no es otro que su playa. Desde el pequeño puerto deportivo, la vista del pueblo, y tras él el macizo montañoso a modo de «cabezón» del que dicen deriva su nombre, es bien bonita. La playa de arena fina dorada comienza en el puerto, pero se extiende por más de 1 kilómetro y medio, con un gradiente de entrada suave que la hace muy conveniente para el baño familiar.

Cefalú, con la Rocca detrás

Y el otro gran atractivo es sin duda la Plaza del Duomo, con la Catedral de estilo normando dedicada a San Salvatore, Patrimonio de la Humanidad. La plaza es en sí un lugar abierto y lleno de actividad, que contrasta con la estrechez de las calles que a ella conducen. Y el Duomo, sin ser de una belleza extraordinaria, llama la atención por su elevación y altura, que le permiten dominar todo el pueblo.

Piazza del Duomo de Cefalú
Interior del Duomo, con ábside de estilo bizantino

El peso del turismo en la economía del pueblo es muy alto, y así se evidencia en las calles repletas de locales comerciales, heladerías y restaurantes. Nosotros decidimos cenar en uno de los restaurantes con encanto que se ubican encima de la escollera, y que tienen muy buena fama también por su cocina de estilo italiano.

Restaurantes en la escollera

Pero en mi opinión, hay demasiada gente, y más aún en pleno verano. Cefalú tiene que ser un destino muy agradable en una época del año menos turística, en la cual se pueda disfrutar con calma de los paseos por sus calles y playas, apreciando la belleza del conjunto desde distintos puntos.

Otra panorámica de Cefalú, donde se aprecie cómo domina el Duomo la ciudad

En el regreso a Catania, además de detenernos para bañarnos en Tindari, hicimos una parada para visitar un santuario que habíamos visto a la ida. No había leído nada sobre la Basílica Santuario de Tindari, pero su ubicación en lo alto del monte que protege la pequeña ciudad llama la atención de inmediato. Al parecer, ocupa el mismo lugar de la antigua acrópolis griega, donde posteriormente fue edificado un castillo o fortaleza.

Basílica Santuario de Tindari

El Santuario es majestuoso, principalmente porque domina el paisaje, pero también pos sus dimensiones. El interior de la Basílica también es grandioso y en él se encuentra la imagen de una virgen negra, de origen bizantino, que es la Madonna di Tindari. El Altar Mayor está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús.

Imagen de la Maddonna nera di Tindari
Cúpula de la Basílica
Altar Mayor, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús

Desde el Santuario, la vista sobre la playa de los Laguetos de Marinello es espectacular, y hacia esa playa dirigimos nuestros pasos para tomar un baño antes de regresar. Pero Tindari tiene mucho más que ver que la playa, con una historia detrás que desconocía. Fue una colonia fundada por los griegos de Siracusa, y al lado del Santuario se encuentran restos muy bien conservados de un teatro. Como es muy posible que regrese a Cefalú, ya tengo otro sitio que visitar con más detenimiento.

Playa de los Laguetos de Marinello, en Tindari
Playa de los Laguetti di Marinello, en Tindari, con la Basílica al fondo.
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1 Comentario

  1. ana leon septiembre 13, 2020 at 12:55 pm

    excelente descripcion de la ciudad. he visitado la ciudad y el blog me ha recordado todo lo que vi. muy bueno el consejo de no visitar la ciudad en agosto, es verdad que hay muchos turistas

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