Entrañable, sí, ese es el calificativo que en mi opinión mejor caracteriza a Lisboa. La capital de Portugal es una ciudad acogedora, como lo es su gente, y guarda en sus calles y edificios el sabor de una historia y tradición muy cercana a la nuestra, la española.

Lisboa y sus barrios

Esa es en breves palabras la impresión que me dejó Lisboa cuando la visité, por segunda vez, a finales de 2017. Mi primera visita fue muy breve, apenas unas horas, y la había hecho a mediados de los años 80, en una escapada rápida desde Badajoz. Solo recordaba una ciudad vieja, decadente y desordenada, pero con encanto. Sin embargo esta vez pude recorrerla por un par de días y descubrir lo mucho que ha cambiado y lo bien que lo ha hecho.

Imagen típica de Lisboa, con tranvías antiguos aún en uso

Para ambientarme lo más y mejor posible, decidí alojarme en uno de los barrios más antiguos de la ciudad, el de Alfama. Es el barrio más antiguo de Lisboa, de nombre árabe, que data de la época en que los árabes invadieron la península ibérica. Pegado al río, de calles estrechas y empinadas, cuenta con casas muy antiguas que hoy en día se están reformando y dedicando al alquiler, como residencias y casas turísticas.

Barrio de Alfama

Es el barrio sobre el que originariamente crece la ciudad, donde se encuentra la Catedral y, en lo más alto, el castillo fortaleza de San Jorge. Es una buena idea subir hasta allí haciendo uso de uno de los tranvías históricos que aun circulan por Lisboa.

Arco de entrada al Castillo de San Jorge
Catedral de Santa María la Mayor

Hay una serie de miradores que ofrecen vistas espectaculares de distintas partes de Lisboa y, en particular, del estuario del Tajo. Pero Alfama es mucho más conocido por su componente folclórica, con innumerables restaurantes y «casas do fado», donde saborear la buena cocina portuguesa y su canto más popular.

Mirador de Santa Lucia
Boteco da Fá, cena y espectáculo de fado en vivo

Lisboa sufrió un gran terremoto a mediados del siglo XVIII que obligó a reconstruir la ciudad casi por completo (Alfama aguantó). De ese esfuerzo renovador nace la parte de Lisboa urbanizada con más sentido cartesiano. El Marqués de Pombal fue el diseñador de aquella reconstrucción, y el pueblo portugués se lo reconoce con una bonita y céntrica plaza en Lisboa.

Plaza del Marqués de Pombal

La Baixa de Pombal es el corazón de la ciudad. El barrio nace en la misma ribera del Tajo, en la conocida e imponente Plaza del Comercio, lugar donde uno puede retrotraerse al pasado y visualizar que allí es donde latía la ciudad y donde los reyes establecieron su palacio. Los edificios con arcadas rodeando la plaza, están ocupados por ministerios, y el conjunto se presenta como la mejor entrada a Lisboa. En esta plaza tuvo lugar la famosa Revolución de los Claveles en los años 70.

Plaza del Comercio

Sin lugar a dudas, lo que más llama la atención de la Plaza es el arco de la Rua Augusta, que es el que orienta al visitante hacia el interior del barrio de la Baixa. Es un arco de triunfo que viene a ser el broche a la Plaza y comunica a esta con la vía principal o mayor de la ciudad, la Rua Augusta. Esta calle y las aledañas son las más lustrosas del casco antiguo de Lisboa, calles amplias con edificaciones nobles, buenas tiendas y buenos restaurantes.

Arco de Triunfo, dando paso a la Rua Augusta

La Rua Augusta desemboca en la Plaza Rossio, centro neurálgico de la ciudad. La Plaza de D. Pedro IV o Rossio es donde se cita la gente para quedar, donde se organizan mítines políticos, desfiles o encuentros de todo tipo. Está siempre muy animada, con un buen numero de cafeterías y tiendas de recuerdos. Y en su lado norte se ubica el teatro de María II, que viene a ser como el teatro nacional de Portugal.

Plaza Rossio, con el Teatro Nacional al fondo

Desde Rossio, hacia el norte, se accede a otra plaza renombrada y bien bonita, la Plaza de los Restauradores, que está dedicada a honrar a los héroes portugueses que consiguieron independizarse de España en 1640.

Plaza de los Restauradores

Desde allí, se abre una ampliación de la ciudad con un bulevar muy amplio llamado Avenida de la Libertad, a lo largo del cual se encuentran palacetes y edificios nobles, entre ellos el ocupado por la Embajada de España. La Avenida de la Libertad acaba en la Plaza del Marqués de Pombal.

Monumento a los caídos en la Gran Guerra, en plena Avenida de la Libertad. La embajada de España al fondo

El tercer barrio que conforma el casco histórico de Lisboa es el Barrio Alto-Chiado. Es el que más vida social tiene, con más movimiento en sus calles de gente joven y turistas, que buscan diversión y entretenimiento. Como su nombre indica, está elevado sobre La Baixa, por lo que los ciudadanos cuentan con elevadores, el más conocido sin duda el elevador de Santa Justa, monumento nacional.

Elevador de Santa Justa

El Barrio Alto-Chiado tiene el aire de un barrio europeo de principios del siglo XX, con calles peatonales de edificios elegantes que en su parte baja acogen todo tipo de tiendas y comercio. Tiene el encanto de los barrios bohemios, con plazas y rincones que transmiten serenidad, con librerías y cafeterías donde se reunían y se reúnen los intelectuales portugueses.

Plaza Luis de Camoes

Fernando de Pessoa tiene una estatua en la calle más famosa del Chiado, la Rua Garret, frente a la cafetería A Brassileira, cuyo interior es una maravilla que merece la pena visitar. Y también allí se encuentra la librería más antigua del mundo, la Librería Bertrand, abierta desde el año 1732.

Estatua de Pessoa, en la terraza de la cafetería A Brassileira

La Plaza de Luis de Camoes es el centro neurálgico del barrio, y desde allí partió el tour turístico a pie que realicé para conocer brevemente el centro histórico de Lisboa. Fue un recorrido de un par de horas, que nos llevó a lugares como el teatro San Carlos, el Largo do Carmo o las ruinas del Convento do Carmo. Desde allí, nos llevaron al elevador de Santa Justa, para contemplar la ciudad desde su mirador.

Teatro San Carlos, en el barrio de Chiado
Convento del Carmen, semiderruido

Como broche, dejo para el final la que para mi fue la zona más elegante de toda Lisboa, el Barrio de Belem, junto al estuario del río Tajo. Es allí donde se encuentran los dos edificios más bonitos de toda Portugal, el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belem. Y es un sitio emblemático porque simbolizan la brillante historia de Portugal en la época de los Descubrimientos. En un muelle lateral se levantó un bonito monumento para conmemorar esa Era.

Monumento a la Era de los Descubrimientos

La Torre de Belem es una maravilla arquitectónica, una torre baluarte que sirvió como puerto desde donde partieron muchos exploradores a descubrir nuevas rutas y lugares. Junto al baluarte de Cascais y al fuerte de San Sebastian al otro lado del estuario, formaban un sistema defensivo de la ciudad de Lisboa. Su estilo «manuelino» es similar al del Monasterio, un estilo gótico tardío denominado así por haber sido durante el reinado del Rey Manuel I, cuando se desarrolló.

Torre de Belem

El Monasterio es simplemente impresionante. Se construyó para celebrar el regreso de Vasco de Gama desde la India, a principios del siglos XVI. Tiene una fachada frontal muy elegante y una portada principal monumental. No pude visitarlo por dentro porque era necesario tener reserva, pero las imágenes de su interior y de su claustro son tan impresionantes que, sin lugar a dudas, invitan a organizar otro viaje para visitarlo. Así, además, tengo la excusa de volver a disfrutar de Lisboa una vez más.

Monasterio de los Jerónimos

Pero Lisboa no es solo historia, sino una ciudad viva y moderna que no para de crecer. No puedo cerrar este post sin mencionar la parte moderna más conocida de la ciudad, la expansión hacia el este que se hizo con ocasión de la Expo del año 98. La emblemática Torre de Vasco de Gama en el Parque de las Naciones, y el puente del mismo nombre de 17 kilómetros de longitud, que une Lisboa con Montijo, bien merecen una visita.

Torre Vasco de Gama, en el Parque de las Naciones
Estuario del Tajo, con el larguísimo puente Vasco de Gama al fondo
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2 Comentarios

  1. Loreto Raimundo febrero 2, 2021 at 4:21 pm

    Me ha encantado la visita a Caltagirone, Juanky gracias por ilustrarnos, tengo muchas ganas de visitarte y poder conocer esas ciudades. Bss

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