Marzamemi es una de las perlas turísticas del sur de Sicilia. Muchas agencias de viajes organizan excursiones para visitar el pueblo, ya sea en excursiones a pie o a bordo de un barco. Y la razón de tal popularidad no es otra que el encanto que tiene este pueblo, situado en la costa sureste de la isla, en el mar Jónico, cerca de Noto. Precisamente por eso, el día que visité Noto me escapé a Marzamemi para conocerlo, tomar un baño y comer en uno de los muchos restaurantes que bordean su litoral.

Localización de Marzamemi

Sin embargo, conviene poner las cosas en su sitio y tomar ciertas reservas, antes de empezar a imaginarse cómo es Marzamemi. En mi opinión, no es una joya delicada y perfectamente tallada, sino más bien una gema en bruto, con mucho atractivo y valor, pero a la que no se le ha querido pulir todavía. Por eso prefiero hablar de»encanto» y no decir que es una maravilla.

Playa de Marzamemi, con el barrio de pescadores al fondo

Porque la verdad es que a un español le resulta inevitable comparar los pueblos y rincones de Sicilia con los de su país, y es ahí donde uno se da cuenta de lo mucho que hemos hecho en España por potenciar nuestro turismo, y lo mucho que les queda a los sicilianos para alcanzarnos.

Plaza Giardinella, pegada al puerto pesquero

A Marzamemi se llega por carreteras de segundo orden, pero siendo un sitio tan turístico y visitado, uno espera entrar en un pueblo bien urbanizado, con instalaciones y servicios modernos y con casas lujosas, hoteles suntuosos o grandes urbanizaciones de apartamentos. Pero no es así, al llegar uno se da cuenta que está en un pueblo pesquero de veraneo, que aunque acoja a mucha gente en la temporada estival, no ha cambiado apenas su fisonomía. Y probablemente ahí resida mucho de su encanto.

Marzamemi, localidad de tradición atunera

Pero el actual atractivo de Marzamemi es sin lugar a duda su costa, con playas de arena y un mar limpio y transparente, de colores azul turquesa y verde esmeralda, con una temperatura ideal incluso a finales del mes de septiembre. El pueblo es claramente marinero, con dos pequeños puertos, uno pesquero y otro deportivo, que indican cuales son las dos actividades de sus gentes: la pesca y el turismo.

Vista de la bahía, con la Isola Piccola a la derecha y Marzamemi al fondo

La pesca está en las raíces y en la historia de este pueblo, en especial la pesca del atún. Marzamemi tiene una almadraba, o Tonnara en italiano, lugar donde tradicionalmente se efectuaba el desangrado y partición del atún rojo que era pescado en las aguas cercanas. Hoy en día, al parecer ya no está en actividad, pero en la calle principal que hace las veces de paseo marítimo se pueden encontrar tiendas y comercios dedicados a la venta de productos derivados del atún, ya sea de mojama de atún o bottarga, atun en conserva o atún en aceite de oliva.

Puerto pesquero

Desde ese mismo paseo marítimo se puede contemplar la Isola Piccola, incrustada en el centro de la bahía, con unos edificios residenciales de tonos rojizos que llaman la atención. Al parecer, pertenecen a una adinerada y famosa familia italiana. La verdad es que han elegido un sitio magnifico para residir.

La Isola Piccola y sus edificios rojos

Y el encanto del pueblo reside en realidad en su barrio de pescadores, en la antigüedad de sus pocas calles y edificios, aunque en mi opinión se le podría sacar más brillo. La plaza de la Reina Margarita es el lugar más emblemático, con la Iglesia de San Francisco y la Tonnara. Es el lugar donde se concentra un buen numero de bares y restaurantes, que en verano llenan la plaza con sus mesas y sillas.

Piazza de la Regina Margherita

El otro atractivo principal de Marzamemi es su gastronomía, basada como no podía ser de otra manera en la pesca, en particular en platos donde el atún rojo es el protagonista. Además, el pueblo se encuentra muy cerca de Ávola, localidad famosa por sus vinos. La verdad es que es muy recomendable hacer una parada y fonda en uno de los restaurantes a pie de playa que dan a la bahía y disfrutar del buen tiempo, la tranquilidad y las buenas vistas con una copa de vino. ¡¡Habrá que volver!!

Parada y fonda en el restaurante Campisi
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1 Comentario

  1. Laura agosto 30, 2020 at 3:29 pm

    Una vez mas,maravillosa descripcion ,te deja con ganas de estar alli con ese vinito. He echado de menos ver algun plato de esa gastronomia de la que hablas

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